Mi otro yo: Es hora, levántate que se hará tarde.
Yo: Ya se, apenas son las 6: 00 am
Mi otro yo: Pero se hará tarde y hoy es el gran día, perdón, TU gran día.
Yo: Cierto, estoy nerviosa… ¡Mamá! Apúrate que tenemos que salir temprano.
Mamá: No olvides la sombrilla y el abrigo que está lloviendo muy fuerte.
Mi otro yo: ¡Qué raro! Había hecho un calor insoportable estos días y justo hoy llueve a cántaros, ¿buen presagio?
Yo: ¿?
Hermana: Ya deberíamos irnos.
Yo: ¿Qué falta? ¿Está todo listo?
Mi otro yo: Llevo la USB, la tesis, el resumen… algo se me olvida, estoy segura, siempre olvido algo.
Yo: No te puedes dar el lujo de olvidar algo, hoy no, revisa bien porque ya es hora de partir.
Mi otro yo: Ya, ya llevo lo necesario… estudiemos en el camino: cronología, historia, definición de…
Yo: No, definitivamente no puedo, estoy muy nerviosa.
Mi otro yo: ¿Crees que vaya?
Yo: Quien sabe, probablemente sí… ojalá lo vea ahí.
Mi otro yo: ¿Irá con su mamá? ¿A quién llevará? O tal vez vaya sólo (bueno, eso si va)… ¿y si no llega? O peor aún, ¿si llega con su novia, qué haré? Ya sé, les diré que se suspendió mi evento y que será otro día… Noooo! Les diré que se larguen; a él le diré que es un pobre imbécil al que no quiero volver a ver en toda mi vida y a ella que es una cualquiera y que….
Yo: ¡Suficiente! Estuvo buena la telenovela pero ya cálmate y mejor ponte a leer.
Mi otro yo: Si, lo siento, son los nervios y el estrés, ya no sé ni lo que pienso.
Yo: Aquí es, tomen asiento en lo que voy por el material que necesito.
Sinodal 1: ¿Llegué muy temprano o todos están retrasados?
Yo: Llegamos temprano, todavía faltan como 40 minutos.
Amiga 1: ¿Te ayudo a conectar la laptop y los cables?
Yo: Sí, por favor.
Mi otro yo: A lo mejor ya viene ¿Crees que llegue?
Yo: No pienses en eso ahora, concéntrate o se te olvidará todo.
Sinodal 2: ¿Quien falta?
Yo: El sinodal 3, aún es temprano.
Amiga 2: ¿Dormiste?
Yo: ¡Gracias a las pastillas!
Mi otro yo: Era para que tu invitado ya estuviera aquí, vive cerca, siempre es puntual…
Yo: (suspiro).
Sinodal 3: ¿Empezamos?
Mi otro yo: Noooo, no ha llegado, esperemos un poco, no debe tardar, debe estar cerca, ya va a llegar…. Sé que va a llegar.
Yo: Sí, podemos empezar.
Me levanté, me dirigí a la puerta con una sensación entre desconcierto, nerviosismo, tristeza y esperanza; la perilla fue tocada por mi mano mientras que mis ojos te buscaban entre la gente que pasaba por ahí; el ruido producido por el cierre de la puerta rompió el brutal silencio que invadía el auditorio, ese sonido que al instante reconocí como macabro, resonó en mi cabeza logrando en mí un efecto paralizante que debieron ser unos cuantos segundos, pero para mí, fueron una eternidad.
Comencé…. Y no, no estuviste ahí.
Continuará…..
